19 de mayo de 2016

Administración educativa, ¿solución a la búsqueda de la excelencia?

administradoreducativodoor.blogspot.com
“¿Es la Administración y gestión en las instituciones educativas, la solución en la búsqueda de la excelencia educativa?”
Los puntos a tratar son: a. Orígenes de la administración y gestión; b. Funciones de la administración en las instituciones educativas; c. Políticas de la institución educativa; y d. Conclusiones

Buenas noches, Mtro. Álvaro Martínez Zariñán y colegas participantes en el foro.
Contribuyo a la discusión de esta semana en los siguientes términos:

a) Orígenes de la administración y gestión
Desde una perspectiva general, las voces administración y gestión, derivadas de los verbos administrar y gestionar, respectivamente, pueden ser consideradas como sinónimos (RAE, 2014). Es mi intuición que la palabra gestión es la forma contemporánea de referirse al proceso de “prever, organizar, mandar, coordinar y controlar”, descrito por Henry Fayol (citado por Reyes Ponce, 1996, p. 17) como administración.

A pesar de que la administración existía de facto desde épocas remotas, en relación con la sedentarización de las sociedades humanas, la discusión teórica acerca de la misma es de carácter moderno y vinculada a procesos de industrialización en el marco de la economía capitalista (FCA, 2003, p. 40). Así pues, los precursores del estudio científico de la administración hay que buscarlos en el siglo XIX; entre ellos hallaremos a empresarios y a investigadores por igual, en virtud de la tensión entre teóricos y empíricos existente en el ámbito administrativo, que ya esbozara Agustín Reyes Ponce hace algunas décadas (1996, pp. 24-25).

Entre los precursores aludidos en el párrafo precedente, podemos mencionar a Henry R. Towne, Charles Babbage y Robert Owen, quienes sentarían las bases de desarrollos posteriores de la mano de Frederick Taylor y Henry Fayol (FCA, 2003, pp. 43-44) y otros enfoques más cercanos en el tiempo como el estructuralista, el de relaciones humanas, el de sistemas, el cuantitativo y el neo humano relacionismo (FCA, 2003, p. 77).

b) Funciones de la administración en las instituciones educativas
Tony Bush (2006, p. 3) señala que al llevar la administración al terreno educativo, se crea la brecha teoría/práctica, caracterizada por la preferencia que, por un lado, muestran los académicos hacia la primera y el involucramiento de los administradores en la segunda. Al final, propone Bush, “la administración educativa es un campo de estudio y práctica relacionado con la operación de organizaciones educativas” (p. 1).

Dicha operación ha de estar encaminada a la calidad de la entrega del servicio y al uso estratégico de los recursos disponibles, ya sean humanos, intelectuales, tecnológicos o presupuestales; pero la administración educativa también funciona al nivel del suministro de insumos, la proyección de necesidades futuras, la generación de una visión colectiva de desarrollo organizacional, etcétera (UNID, s.a., p. 6).

c) Políticas de la institución educativa
Los autores coinciden en señalar que la elección de los objetivos de la institución es un tema fundamental para la administración educativa. Dichos objetivos, según Bush (2006, p. 1), son determinados por presiones externas a la institución educativa, y no siempre se mantienen orientados hacia las necesidades de los alumnos; no obstante lo anterior, en palabras de Fernández y Rosales (2014) el objetivo “real de toda escuela es llegar a ser una escuela efectiva […] una escuela comprometida con la educación” (p. 6).

d) Conclusiones
Considero que la administración no es la panacea ni mucho menos; es una técnica con ciertos alcances y limitaciones, dependiente de los objetivos institucionales y en tensión con las necesidades educativas reales, las necesidades involucradas en la retórica educativa y los recursos disponibles, siempre escasos y susceptibles de un manejo estratégico.

Es importante reconocer, por otro lado, que probablemente tendríamos menos problemas en el ámbito educativo si trabajáramos de acuerdo con los objetivos planteados a nivel institucional, si usáramos las instalaciones y si atendiéramos las directrices establecidas; a menudo los grandes problemas que creemos irresolubles se originan en un deficiente seguimiento de procedimientos. Como ejemplo de esto, quiero señalar los insatisfactorios números relativos a la deserción escolar; cada vez más alumnos dejan la escuela en semestres tempranos y medios sin que nada parezca revertir la tendencia. Pero existe un programa institucional de tutoría académica que se encuentra abandonado, hay un programa de mentoría y de asesoría disciplinaria al que nunca se le da seguimiento… tengo la impresión de que si usáramos las estrategias para lo que en su momento fueron diseñadas, tendríamos menos dificultades o por lo menos más cursos de acción a la mano.

Leopoldo Basurto Hernández.

Referencias
Bush, T. (2006). Theories of Educational Management. International Journal of Educational Leadership Preparation, 1 (2), 1-25. Recuperado de http://files.eric.ed.gov/fulltext/EJ1066693.pdf

FCA (2003). Apuntes para la asignatura Administración básica I. México: Autor. Recuperado de http://fcasua.contad.unam.mx/apuntes/interiores/docs/98/1/admon_bas1.pdf el 7 de abril de 2016.

Fernández, S. y Rosales, M. (2014). Administración educativa: la planificación estratégica y las prácticas gerenciales integrando la tecnología,  su impacto en la educación. Ponencia presentada en el Congreso Iberoamericano de Ciencia, Tecnología, Innovación y Educación, celebrado en Buenos Aires, Argentina entre el 12 y el 14 de noviembre. Recuperado de http://www.oei.es/congreso2014/memoriactei/1582.pdf, el 4 de abril de 2016.

RAE (2014). Administrar. Diccionario de la lengua española (23ª ed.). Recuperado de http://dle.rae.es/?id=0mCOzj6

RAE (2014). Gestionar. Diccionario de la lengua española (23ª ed.). Recuperado de http://dle.rae.es/?id=JAQijnd

Reyes Ponce, A. (1996) Administración de empresas: Teoría y práctica, primera parte. México: Limusa.

UNID (s. a.). Módulo I: Administración escolar. Recuperado de http://brd.unid.edu.mx/recursos/Modulo_Uno_Admin_Escolar/Modulo_I_Sesion_1.pdf?603f00, el 7 de abril de 2016.

30 de marzo de 2016

Análisis crítico del corto animado Lady, Play Your Mandolin

Análisis crítico del corto animado
Lady, Play Your Mandolin

El producto cultural que analizo en este post, proviene del cine, medio de comunicación completamente posicionado en la época en que vivieron los teóricos críticos de la Escuela de Francfort (si requieres recordar lo básico de la teoría crítica escucha este podcast). Y dentro de las múltiples (casi inabarcables) opciones que ofrece el cine, he seleccionado un ejemplo de animación, género que conocería su época de oro durante los años 30´s, específicamente el primer corto de la serie "Merrie Melodies", producida por Warner Brothers a partir de 1931.


Producto comunicativo: Cortometraje animado
Título: Lady, Play Your Mandolin! (primer corto de la serie "Merrie Melodies")
Dirección: Rudolph Ising
Producción: Hugh Harman y Rudolph Ising
Animación: Rollin Hamilton, Norm Blackburn y Robert Clampett
Año: 1931
Estudio: Vitaphone Pictures
Distribución: Warner Brothers Pictures y The Vitaphone Co.
Proceso de color: Blanco y negro
Idioma: Inglés
Duración: 7:06
Número de producción: 4645
Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=43FEcc3pDLs

Descripción
Lady, Play Your Mandolin! es el primer corto de la serie "Merrie Melodies", ideada por Leon Schlesinger como herramienta promocional para posicionar los filmes de la compañía Warner Bros., mediante caricaturas que animaban canciones propiedad de la empresa (Warner Bros., s. a.).

Aunque "Merrie Melodies" no tenía personajes recurrentes, gozó de gran popularidad entre el público, siendo nominada al Oscar ya en su segundo año de existencia (Warner Bros., s. a.); uno de los personajes que podrían considerarse como característicos de la serie aparece en el corto que nos ocupa: se trata de Foxy, el zorro que llega a tomar cerveza a una cantina mexicana, donde Roxy (su contraparte femenina) canta Lady, Play Your Mandolin!, tema compuesto por Oscar Levant e Irving Caesar y colocado por Nick Lucas en el quinto lugar de las listas en 1931, bajo el sello Brunswick (Lady Play Your Mandolin, s. a.).


Oscar Levant
Nick Lucas
Irving Caesar

Hay algunos aspectos del personaje principal, así como del contexto en que se ve introducido, dignos de señalar, pues constituyen un juego discursivo no claro a primera vista.

Sinopsis
El zorro Foxy, tocado con sombrero tipo-mexicano, llega cabalgando a un establecimiento que se anuncia como "Café", presumiblemente en el lado mexicano de la frontera.
Foxy entra al "Café"
En el interior del establecimiento, que en realidad es una suerte de cantina o saloon al estilo del oeste estadounidense, elefantes, vacas, hipopótamos y varias aves cantan Lady, Play Your Mandolin! y beben cerveza, atendidos por un mesero mono, en un ambiente de fiesta mexicana con serpentinas y confeti cayendo sobre todos.

Foxy es atendido por el mesero y, tras apurar un tarro de cerveza, se dispone a contemplar el show de Roxy, quien canta y baila al ritmo de la misma canción, haciendo un dueto con ella.


El corto termina con la intervención del caballo de Foxy, quien entrando al "Café" bebe de una botella que contiene una bebida más fuerte (¿tequila?) y con pasos tambaleantes y escupiendo fuego, termina en el suelo cantando a coro con su amo y con otros parroquianos "lady, play your mandolin".


Análisis
a) Representación de lo mexicano/hispanoamericano Ahora bien, para retomar las características del personaje y su contexto, hay varios guiños que nos remiten a un escenario mexicano o bien hispanoamericano, que desde mi perspectiva resultan interesantes si consideramos que este es el primer episodio de la serie "Merrie Melodies".

En primer lugar, es claro que las características tipo-mexicanas/hispanoamericanas de Foxy y la cantina con sus parroquianos, la cantante, etcétera, vienen determinadas por el tema musical que dio pie a la creación de esta caricatura.

En efecto, la letra de la canción, grosso modo, consiste en la petición de un varón hacia una mujer a la que llama "señorita" y "sweet chiquita", para que toque con su mandolina una canción pecaminosa (song of sin); de esta manera también él sería un pecador (I'm a sinner too).

En consecuencia, era preciso crear en la animación un ambiente acorde con la letra de la canción; de ahí que mientras Foxy cabalga, tenga como fondo la melodía de la conocidísima canción "Cielito lindo"; asimismo, el personaje saluda en español a los parroquianos del "Café" ("¡hola!"), usa sombrero con cascabeles y camina cantando algunos versos de la canción The Gay Caballero, situada a su vez en un contexto sudamericano: "Oh I am a gay caballero / [...] with nice oily hair, / and full of hot air, / I'm an expert at shooting the bull-eo" (The Gay Caballero). Como último ejemplo, en el letrero del establecimiento al que llega el pequeño zorro se lee: "Café"; este se encuentra en mitad del desierto, todos los concurrentes usan sombrero, portan revólveres, llevan puestos chalecos y beben sin parar.


Este rasgo puede identificarse, asimismo, en uno de los primeros cortos de la serie "Silly Simphonies", producido en 1929 por Walt Disney y llamado "El terrible toreador", con un ambiente claramente hispano y, asimismo, con guiños dignos de atención que serán estudiados con detenimiento en un próximo post.

Personaje principal de "El terrible toreador"
Pero volvamos a nuestra "Merrie Melodie". En este corto animado, por medio de los elementos contextuales ya mencionados, se está posicionando una representación de los mexicanos/hispanoamericanos que no debería pasar desapercibida para la mirada crítica. Así pues, junto al terreno desértico, a la abundancia de alcohol y al ambiente festivo, lo mexicano/hispanoamericano también está asociado con la gallardía del "caballero", que es a un tiempo elegante, agresivo, popular y --¿cómo podía faltar?-- también cantor.

b) El corto animado como producto cultural masificado
Max Horkheimer y Theodor Adorno, en su Dialéctica de la ilustración, ofrecen algunas indicaciones que el lector aguzado puede retomar para identificar los productos masificados de la industria cultural. A este respecto las categorías de estudio que más importantes resultan al momento de pensar la masificación de las prácticas culturales y su traducción en productos distribuibles y reproducibles, son la abstracción y la repetición (Horkheimer y Adorno, 1998).

Efectivamente, además de que en la Dialéctica de la Ilustración Horkheimer y Adorno consideran al dibujo animado entre los ejemplos paradigmáticos de productos generados por la industria cultural y marca distintiva de la no cultura, en Lady, Play Your Mandolin son evidentes ambas categorías de análisis, por ejemplo en las secuencias que muestran la entrada de Foxy al "café" y el trabajo del mesero, sirviendo tragos en las mesas de los clientes por todo el lugar.

Asimismo, considérense los siguientes detalles que no solo se verán repetidos en los personajes principales y secundarios del corto bajo análisis, sino en los demás pertenecientes a la serie "Merrie Melodies" y a otras del mismo perfil, tales como la ya mencionada "Silly Simphonies", "Looney Tunes" (también de Warner Brothers), "Happy Harmonies" de Metro Goldwin Mayer y las producciones de los hermanos Fleischer:
  • Uso de música de moda, tildada de "ligera" por Horkheimer y Adorno (1998), o bien, melodías y canciones del dominio público. Incluso adaptación de piezas clásicas, como en la ya citada "Silly Simphonie" de Disney.
  • Los personajes son animales antropomorfos.
  • Los protagonistas cantan o tocan instrumentos.
  • Manos enguantadas (aunque Bosko sería una notable excepción).
  • Zapatillas notablemente más grandes que los pies.
  • Cabeza estable y cuerpo bailarín.
  • Violencia física sobre personajes secundarios.
  • Movimiento de objetos inanimados por definición: percheros andantes, barbas danzantes, cactus percusionistas, etc.
  • Mecanización de partes del cuerpo: la mandíbula del mesero.
  • Generalizado lanzamiento de escupitajos.
Por otra parte, la dominación, hecha operativa a través de la explotación y de la autodisciplina (Agger, 1991), nos permite estudiar procesos por los que los medios de comunicación --en manos de los dueños del gran capital, en poder de los grandes conglomerados industriales-- contribuyen al establecimiento de una conciencia falsa entre los numerosos grupos de personas expuestos a sus mensajes.

Sobre este particular, en principio recuérdese que la perspectiva crítica asume que los productos culturales están destinados a entretener el tiempo de la clase obrera desde su salida de la fábrica y hasta su regreso a ella; por ende, deben absorber la atención de la población y, desde mi lectura personal de los argumentos críticos, naturalizar la experiencia de vida que llevan en el trabajo y en el hogar.

En consecuencia, al ver reflejado su estilo de vida, sus aspiraciones, sus temores y comportamientos en la pantalla de cine, encarnados todos estos elementos en personajes antropomorfos que los exageran y ridiculizan, los expectadores legitiman para sí mismos los valores y roles sociales implícitos en las acciones del dibujo animado en pantalla.

De esta manera, los obreros-expectadores se hacen conscientes del orden axiológico, social y económico vigente, predisponiéndose a insertarse en el mismo y a reconocer sus condiciones de vida como naturales y aceptables, incluso deseables.

Conclusión
El dispositivo analítico que legaron los teóricos críticos aún resulta útil para descubrir mecanismos, guiños y condicionantes no evidentes, inveterados a los productos mediáticos. Si bien el uso de dicho dispositivo no debe exagerarse buscando que los productos culturales actuales encajen en sus categorías, su utilización para ensayar análisis de productos contemporáneos a la propuesta teórica, puede resultar fructífero aún hoy en día.

En el caso particular de la aplicación del dispositivo crítico al primer corto animado de la serie "Merrie Melodies", se han identificado algunos rasgos distintivos a la luz de categorías como abstracción-reiteración y dominación; a saber, elementos que serán una constante reiterada en las secuencias del corto en sí mismo y en las de otras propuestas similares generadas por la industria cinematográfica de la animación; así como la naturalización de estilos de vida, aspiraciones y junto con ellas valores y un orden social-económico que se tiende a asumir como aceptable por parte de las mayorías proletarias. 


Referencias

Agger, B. (1991). Critical Theory, Poststructuralism, Postmodernism: Their Sociological Relevance. Annual Review of Sociology, 17, 105-131. Recuperado de http://www.jstor.org/stable/2083337

Horkheimer, M. y Adorno, T. (1998). Dialéctica de la Ilustración . Fragmentos filosóficos (Trad. J. J. Sánchez). (3a. ed.). Madrid: Trotta. (Obra original publicada en 1944). Recuperado de http://sociologiac.net/2010/01/05/descarga-del-dia-dialectica-de-la-ilustracion-theodor-adorno-y-max-horkheimer/

Krzysztof Mizerski (2009, 9 de septiembre). Lady, Play Your Mandolin! [Archivo de video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=43FEcc3pDLs, el 26 de marzo de 2016.

Lady Play Your Mandolin (s. a.). En Nick Lucas Discography (ed. 2013). Recuperado de http://www.nicklucas.com/discography5.html#L

TheSillySimphonies (2011, 7 de junio). Silly Symphonies: El Terrible Toreador (September 7, 1929) [Archivo de video]. Recuperado de https://www.youtube.com/watch?v=k59-RnBvxsQ

Warner Bros. Merrie Melodies Cartoons (s. a.). En D. Koch (Ed.), The Big Cartoon Database (ed. 2016). Recuperado de http://www.bcdb.com/cartoons/Warner_Bros./Merrie_Melodies/index.html

Certificación de competencias


¿Cuáles son los beneficios de certificar las competencias?

Buenas noches, Dra. Bertha y compañeros participantes. Respondo a la pregunta el los términos siguientes:

En principio la noción de competencias en educación surge de escenarios de evaluación y planeación en el sector empresarial (Valera, s. a.); con este antecedente no es sorprendente que trabajar con base en habilidades movilizadas con la finalidad de resolver problemas y tareas específicos, eventualmente requiera de una medición y reconocimiento estandarizado acerca de la calidad de esas habilidades. La certificación, por ende, no solamente es uno de los cuatro componentes esenciales del enfoque por competencias (Valera, s. a.), sino el eslabón que vincula los resultados del proceso educativo (cuya meta ideal está plasmada en el perfil de egreso) con los requerimientos de la empresa, en términos de calidad y pertinencia en el desempeño individual.

Por consiguiente, el beneficio de la certificación de competencias tiene que buscarse en el espacio de confluencia entre la educación y el trabajo: por lo menos desde 2014 los analistas internacionales han reconocido que en México existe una gran brecha de productividad entre el sector empresarial moderno y el tradicional (Bolio et al., 2014, The Economist, 2015); la consecuencia mediata de esta divergencia económica es un estancamiento en los niveles de bienestar de los mexicanos, pues la mayoría de los trabajadores del país se desempeñan en empresas pequeñas que  aportan un mínimo o ningún valor agregado a la economía (Bolio et al., 2014). Asimismo, existe una presión internacional sobre el gobierno mexicano para elevar los niveles de calidad de su ambiente de negocios, y entre las recomendaciones en este rubro están la alineación del currículum con las necesidades de los empleadores, promover programas de entreamiento financiados por los empleadores y mejorar los mecanismos de inserción al mercado laboral (Bolio et. al., 2014)... en resumen, una educación consecuente con las tendencias y necesidades económicas de la empresa, para fortalecer una fuerza laboral productiva.

De ahí que el Sistema Nacional de Competencias (2010) reconozca como beneficio principal de la certificación de competencias "impulsar la calidad de la fuerza laboral y empresarial del país, así como de los trabajadores del sector social y de gobierno y con ello, fortalecer la productividad y capacidad de crecimiento de las empresas". Este mejoramiento de la calidad de la fuerza laboral pasa por una alineación de los programas educativos con los requerimientos del sector productivo y podría mejorar la integración exitosa de los jóvenes al mercado laboral (Sistema Nacional de Competencias, 2010).

Para concluir, el principal beneficio de la certificación de competencias consiste en hacer al país más atractivo a la inversión extranjera, fortaleciendo una fuerza laboral calificada y productiva que afronte los desafíos de productividad a los que se enfrenta el país.

Es un gusto dialogar con ustedes.

Leopoldo Basurto


Referencias

Bolio, E., Remes, J., Lajous, T., Manyika, J., Roseé, M. y Ramirez, E. (marzo 2014). A tale of two Mexicos. Growth and prosperity in a two-speed economy. Recuperado de http://www. mckinsey.com/

Sistema Nacional de Comptencias (2010). Cuáles son los beneficios del Sistema Nacional de Competencias. Recuperado de http://www.conocer.gob.mx/index.php?option=com_content&view=category&layout=blog&id=4&Itemid=6

The Economist (2015, septiembre 19). The Two Mexicos. Recuperado de http://www.economist.com/news/leaders/21665027itscombinationmodernityandpovertymexicoprovideslessonsallemerging

Valera Muñoz, B. E. (s. a.). Competencias 1a. parte. Recuperado de https://uniteconline.blackboard.com/webapps/blackboard/execute/content/file?cmd=view&content_id=_1077365_1&course_id=_38738_1, el 29 de febrero de 2016.

La escuela de los animales


http://agsc.tamu.edu/384/AnimalSchool.pdf

¿Por qué fracasó la escuela de los animales?
Fracaso podría ser la impresión más inmediata acerca de la escuela de los animales; pero cabe preguntarse: ¿qué es fracaso, en qué consite fracasar? La respuesta que quiero dar a la pregunta detonante exige prestar atención cuidadosa a la fábula, pues su texto ofrece interesantes elementos de reflexión. De paso quiero mencionar que la versión en español que se puso a nuestra disposición es deficiente y llega a distanciarse mucho del texto original, escrito por George Ravies en la década de 1940 (el texto en inglés está publicado online por la Universidad de Texas A&M, disponible en (http://agsc.tamu.edu/384/AnimalSchool.pdf).

1.
Pienso que la escuela de los animales no fracasó: cumplió el objetivo para el que fue diseñada, es decir, respondió a las aspiraciones de animales que sentían la obligación de hacer algo heroico por los problemas de un "nuevo mundo". Ellos mismos se dieron un currículum y lo desarrollaron de la manera más sencilla en términos administrativos: todos tomaron las cuatro materias disponibles: correr, trepar, nadar y volar. Al tomar decisiones desde una perspectiva que busca la facilidad, es claro que surgirá un currículum estandarizado, de cuyo desarrollo se derivaron los problemas que describe la fábula: lesiones, colapsos nerviosos, frustración, etcétera; asimismo, a partir de la toma de decisiones enfocada en la fácil administración curricular, se deriva el énfasis en los promedios, pues al realizar todos los animales todas las actividades, en alguna de ellas estarían mejor ubicados con respecto a sus compañeros y en otras incluso por debajo del promedio precisamente. De ahí que haya sido una anguila la que leyó el discurso de despedida, pues podía desempeñarse más o menos bien en las cuatro actividades; era la más completa.

La fábula no ofrece detalles para asumir quién hacía las evaluaciones, quiénes eran los instructores o quiénes integraban la administración de la escuela; pero ello no obsta para reafirmar que la escuela no fue un fracaso, pues con un objetivo tan abstracto como "hacer algo heroico", casi cualquier cosa podría entrar en dicha categoría.

2.
Ahora bien, desde la educación basada en competencias, la escuela de los animales fue un rotundo fracaso. En primer lugar, como acabo de mencionar, tenía un objetivo tan poco medible, tan abstracto que casi cualquier cosa podría haberlo llenado.

Asimismo, las actividades involucradas en el desarrollo del currículum, eran todas inútiles: ninguna de las que los animales se esforzaban por dominar iba a servirles para resover problemas o encarar situaciones cotidianas, y las que dominaban de manera natural, se veían afectadas por el empeño puesto en las primeras. Ejemplo de esto es el pato, quien superando a su instructor en el nado debió practicar la carrera después de clases, debido a su bajo desempeño, pero reduciendo por esto mismo su nivel en el nado.

En la medida en que la escuela no ofrecía aprendizaje de las habilidades útiles, los roedores crearon su propia escuela particular, donde sus pequeños podían aprender excavación y construcción de madrigueras, sin perder el tiempo intentando volar junto a patos, águilas, anguilas y conejos. Ahí hay otro elementoque revela el fracaso de la escuela de los animales.

Finalmente, al tomar la decisión de que todos los animales cursaran las cuatro materias del currículum, renunciaron a una personalización de actividades y apostaron por la mediocridad del promedio, en la cual nunca llaga a estar claro el "para qué" de una alguila voladora, un pato corredor, un águila trepadora o un conejo nadador.

En conclusión, desde la perspectiva de competencias, la escuela de los animales es un fracaso porque no atiende los problemas del "nuevo mundo" en ninguna dimensión relevante, desarrolla una función de aprender por el aprendizaje mismo, de esforzarse por el esfuerzo mismo, sin que haya un objetivo claro, medible, alcanzable.

Gracias por leer, ojalá puedan comentar.

Referencias
Animal School (s. a.). Recuperado de http://agsc.tamu.edu/384/AnimalSchool.pdf
Valera, B. (s. a.). Competencias 3a. parte [Presentación de diapositivas]. Recuperado de https://uniteconline.blackboard.com/bbcswebdav/pid-1100423-dt-content-rid-15786881_1/courses/UNI_162_01_20_M1_MEEO_MLE03T_ML1301/competencias%203a%20parte.pdf

Utilidad de la taxonomía de Bloom para la integración de objetivos de aprendizaje


Esta semana tenemos la encomienda de explicar cómo contribuye la llamada "taxonomía de Bloom" a integrar objetivos de aprendizaje y de ejecución, con base en estándares de desempeño.

Al respecto quiero comenzar indicando que la taxonomía es una propuesta en clave conductista y cientificista que data de la segunda posguerra y cuenta ya con sesenta años de historia, en los que ha conocido algunas revisiones y actualizaciones (Armstrong, 2016). Apareció por primera vez en el libro Taxonomy of Educational Objectives: The Classification of Educational Goals, Handbook 1: The Cognitive Domain, editado en 1956 por Benjamin S. Bloom en colaboración con Max Englehart, Edward Furst, Walter Hill y David Krathwoh, y adquirió su denominación en reconocimiento al editor de la obra (Armstrong, 2016).

La taxonomía es un marco de referencia que originalmente buscaba proveer una clasificación de las metas del sistema educativo estadounidense de nivel superior (Doughty, 2006, p. 2), útil para los maestros, los administradores, los especialistas y los investigadores involucrados en procesos de evaluación en nivel educativo (Marzano y Kendall, 2007, p. 1); no obstante, a lo largo de su historia la taxonomía ha sido ampliamente usada por los educadores en todos los niveles y aplicada no solamente a procesos de evaluación, sino también a tareas relacionadas con desarrollo curricular, enseñanza y formación docente ( Marzano y Kendall, 2007, p. 1).

De esta introducción breve se desprende una primera contribución a la integración de objetivos de aprendizaje y ejecución, con base en estándares de desempeño, pues la taxonomía de Bloom et al. fue pensada precisamente para orientar la evaluación de resultados de aprendizaje; para ello primeramente había que establecer cuáles eran las formas y los niveles de tal aprendizaje (Atherton, 2013), esto es, primero había que definir un estándar con respecto al cual alinear y contrastar los resultados del proceso educativo. La taxonomía de Bloom et al. es justamente  una escala para expresar niveles de habilidad en términos de procesos cognitivos de creciente complejidad (Intel, 2012, p. 1), a fin de contrastarlos con los resultados de aprendizaje alcanzados por los estudiantes.

Otra contribución en el mismo sentido es el énfasis puesto en los objetivos mismos, pues en función de ellos tanto docentes como estudiantes estarían en posibilidades de hacer sentido del propósito que tiene el "intercambio pedagógico" en que se ven involucrados (Armstrong, 2016). Asimismo, la clarificación de objetivos permitiría a los docentes la apropiada planeación y alineación tanto de la enseñanza como de la evaluación (Armstrong, 2016).

Por otra parte, la jerarquización y segmentación implicadas en la taxonomía abonan también a la integración de metas de aprendizaje estandarizadas, pues como argumenta Howard Doughty (2006) "en el modelo de Bloom el currículum estaría dividido en módulos discretos y manejables que podrían organizarse secuencialmente para su absorción por parte de los estudiantes. Al final de cada unidad de conocimiento los resultados de aprendizaje medibles eran identificados y los exámenes eran aplicados, a fin de asegurar que los estudiantes estaban listos para el siguiente escalón" (p. 3).

Ahora bien, ¿cuál es esa influyente base estandarizada que propusieron Bloom et al. hace sesenta años? Sin poder agotar la discusión acerca de la taxonomía, creo que es pertinente decir una palabra acerca de los estándares de desempeño implicados en ella: En primer lugar, hay tres dominos de aprendizaje, a saber, el cognitivo, el afectivo y el psico-motriz; cada uno de ellos está organizado como una serie de niveles o pre-requisitos (Atherton, 2013). Estos dominios, dicho sea de paso, guardan una semejanza notable con los contenidos factuales-conceptuales, actitudinales y procedimentales que manejamos en nuestros programas de estudio por competencias.

Entre los tres dominios, el mejor planteado por Bloom et al. y más usado por los educadores es el cognitivo, aunque no deja de tener sus puntos problemáticos (véase por ejemplo Doughty, 2006). El dominio cognitivo incluye seis niveles en su versión riginal: Conocimiento, Comprensión, Aplicación, Análisis, Síntesis y Evaluación.

Para terminar, me parece que la taxonomía de Bloom et al. responde a condiciones y necesidades socio-educativas muy lejanas de las que enfrentamos en el presente; naturalmente la propuesta original ha venido actualizándose cada cierto tiempo, con el resultado de que no ha perdido vigencia en el ámbito educativo, si bien compite muy de cerca con propuestas más actuales. Me queda la impresión de que es demasiado jerárquica, demasiado lineal... bastante adecuada para la sociedad industrial de mediados del siglo pasado, y por ende muy poco flexible para explicar la realidad educativa moldeada por el hipertexto y el trabajo colaborativo en red del siglo XXI; sin duda ha resultadoy seguirá resultando muy útil para el dispositivo de control que sigue siendo el sistema educativo, pero me quedo con el interés de indagar acerca de propuestas contemporáneas, más progresistas y menos alineadas con la burocracia y el aparato estatal en general.

Gracias por su atención; ojalá puedan comentar.

Referencias
Armstrong, P. (2016). Bloom´s Taxonomy. Center for Teaching, Vanderbilt University. Recuperado de https://cft.vanderbilt.edu/guides-sub-pages/blooms-taxonomy/, el 4 de marzo de 2016.

Atherton, J. S. (2013). Learning and Teaching; Blooms Taxonomy. Recuperado de http://www.learningandteaching.info/learning/bloomtax.htm, el 4 de marzo de 2016.

Doughty, H. A. (2006). Blooming Idiots: Educational Objectives, Learning Taxonomies
and the Pedagogy of Benjamin Bloom.  College Quarterly, 9 (4). Recuperado de http://files.eric.ed.gov/fulltext/EJ835427.pdf el 4 de marzo de 2016.

Intel (2012). Bloom’s Taxonomy: A New Look at an Old Standby. Intel Teach Program. Intel Teach Program. Recuperado de http://www.intel.com/content/dam/www/program/education/us/en/documents/project-design/skills/bloom-taxonomy.pdf, el 4 de marzo de 2016.

Marzano, R. J. y Kendall, J. S. (2007). The New Taxonomy of Educational Objectives (2a. ed.). Thousand Oaks, CA: Corwin Press. Recuperado de http://www.corwin.com/upm-data/13602_Chapter_1_Marzano_Final_Pdf_2.pdf, el 4 de marzo de 2016.

Competencias desde el punto de vista de la socio-formación


Es pertinente retomar las palabras del Dr. Sergio Tobón (2011, p. 14), quien define la socioformación como un enfoque educativo cuyas coordenadas teóricas se encuentran en el constructivismo social de Vygotsky y la epistemología de la complejidad de Morin. La socioformación, mantiene Tobón, es "desarrollarse de manera integral, con un proyecto ético de vida sólido, en el marco de relaciones colaborativas con otras personas, afrontando los retos actuales y futuros del contexto y contribuyendo al tejido social, al desarrollo organizacional, al crecimiento de la economía, al fortalecimiento de la cultura y al equilibrio ecológico-ambiental" (p. 14).

Como puede notarse, la propuesta socioformativa es ambiciosa e incorpora elementos que claramente se alinean con las tendencias globales en materia de consolidación de la sociedad del conocimiento y del desarrollo sostenible (Delors et. al., 1989; World Summit, 2003; Resolución, 2015), tales como el desarrollo ético y equilibrado de las personas para afrontar desafíos movilizando relaciones colaborativas; de ahí que en su ponencia, José Moya (Medina, 2007) defina precisamente la competencia en términos de "la forma en que una persona moviliza todos sus recursos [..] para resolver una tarea en un contexto determinado". Alguien competente, en consecuencia, no será quien posea más conocimientos, sino quien pueda resolver problemas, es decir, una persona que proponga soluciones y no simplemente se limite a acumular conocimientos.

Este posicionamiento, como es evidente, desafía el modelo educativo tradicional que implica la transmisión y adquisición descontextualizada de conocimientos, para enfatizar los aprendizajes a nivel de ser, hacer, conocer y convivir (los cuatro pilares de la educación presentados por Delors et al., 1996, p. 34) en situaciones reales a lo largo de toda la vida. En consecuencia, volviendo a la ponencia de Moya, la competencia ni siquiera "es el conjunto de conocimientos, valores, actitudes, saberes que una persona posee" (Medina, 2007), pues dicho conjunto solo tendría pertinencia en función de su adecuado uso por parte de las personas que lo poseen, para resolver tareas focalizadas y contextualizadas.

Como puede observarse, para concluir, las competencias en clave socioformativa, están tipificadas como aprendizajes que todo el tiempo se encuentran en tensión con la realidad de los sujetos que los adquieren y movilizan; de hecho, su pertinencia, su condición de posibilidad estriba en su aplicabilidad en escenarios cotidianos para resolver tareas. Esta suerte de conditio sine qua non tiene importantes implicaciones para la dimensión filosófica de la educación, pues toca muy de cerca su esencia y fin último: queda por discutir la posibilidad real de implicación de las personas en la sociedad que se da por supuesta en este enfoque; desde luego, quedan fuera las tensiones que jalonan el globo en materia de multiculturalismo y etnonacionalismo, de inclusión/exclusión, de igualdad/equidad, entre muchas otras.

Cabe, sin lugar a dudas, una reflexión desde nuestro propio locus social de enunciación a fin de hacer un balance crítico de este y otros enfoques que si bien proponen uniformar las capacidades de la gente con miras a la construcción de una sociedad progresista, omiten plantear los problemas subyacentes a nuestro modo y oportunidad para acceder a los diversos saberes implicados. Esa reflexión debería tener nuestro trabajo áulico como el escenario de discusión y aplicación por excelencia, aun cuando las tensiones se den a niveles globales y macroeconómicos.

Es un gusto abrir la discusión con ustedes.


Referencias

Delors, J., Al-Mufti, I., Amagi, I., Carneiro, R., Chung, F., Geremek, B.,... Nanzhao, Z. (1996). La educación encierra un tesoro: Informe a la UNESCO de la Comisión Internacional sobre la Educación para el siglo XXI. París: UNESCO. Recuperado de http://unesdoc.unesco.org/images/0010/001095/109590so.pdf

Juan Medina López [videoteca jmedina]. (2007, noviembre 12). ¿Qué podemos entender por competencia? [Archivo de video]. Recuperado de http://www.youtube.com/watch?v=oH-B-m7jCQ0

Resolución de la Asamblea General de la ONU (2015, septiembre 18). Transformar nuestro mundo: La agenda 2030 para el desarrollo sostenible, A/70/L.1. Recuperado de http://www.un.org/ga/search/view_doc.asp?symbol=A/70/L.1&Lang=S

Tobón Tobón, S. (2011). El modelo de las competencias en la educación desde la socioformación. En Jaik Dipp, A. y Barraza Macías, A. (coords.). Competencias y educación: Miradas múltiples de una relación (pp. 15-24). México: Instituto Universitario Anglo Español / Red Durango de Investigadores Educativos. Recuperado de http://www.redie.mx/librosyrevistas/libros/competencias_y_educacion.pdf#page=15, el 25 de febrero de 2016.

World Summit on the Information Society (diciembre, 2003). UN Document WSIS-03/ GENEVA/DOC/5-E. Recuperado de http://www.itu.int/wsis/docs/geneva/official/poa.html

Bullying


En primer lugar, me parece útil abir el comentario con una definición de bullying; la del Departamento de Salud de Estados Unidos (2015) me parece sintética y precisa: "bullying is unwanted, aggressive behavior among school aged children that involves a real or perceived power imbalance. The behavior is repeated, or has the potential to be repeated, over time. Both kids who are bullied and who bully others may have serious, lasting problems".

Considero que en el corazón del problema, están dos factores: 1) la intolerante percepción de la otredad, la discapacidad para convivir con la diversidad, con la diferencia; y 2) el uso abusivo del poder social. Estos factores son impulsados desde el statu quo por medio de refuerzos positivos relacionados con la acetación en un grupo, la formación y afianzamiento de la identidad, la iniciación en una tribu urbana, etcétera; por eso el problema promete convertirse en un desafío de envergadura mayor, tanto que los gobiernos nacionales están tomando cartas en el asunto.

En segundo término, puesto que el bullying es un fenómeno que afecta a un grupo de población definido a partir de su edad escolar, el sistema educativo muy pronto será exigido legalmente para tratar el asunto; esto nos interpela a todos los que participamos en los procesos de enseñanza-aprendizaje, y nuestras propuestas de solución deberían enfocarse en esta inminente exigencia legal.


Por ello, me parece que sin esperar una coordinación familia-escuela que, dadas las condiciones de la vida humana contemporánea, se perfila cada vez más como una utopía, podemos desde la escuela avanzar hacia la implementación de una política educativa transversal, que nos devuelva a las bases de la dignidad humana, y que compartiendo los mínimos éticos que dicha dignidad implica, en todo nivel escolar formemos humanos sensibles y corresponsables. Lo que pasa en casa con nuestros alumnos, jurídica, política, económica y hasta éticamente queda fuera de nuestro alcance; por ello debemos dejar de lamentarnos acerca de eso. Nuestros esfuezos, en cambio, deben dirigirse al contexto donde podemos actuar, siempre con apego a derecho, porque si bien el bullying es un problema que exige nuestra intervención, si ésta la realizamos a nuestro "buen juicio", sin conocimiento de causa, podemos meternos en graves problemas y lejos de aportar soluciones, empeorar el escenario y comprometer nuestra posición y la de nuestra escuela.

El resto, corresponde a las familias, a las autoridades y, ¿por qué no decirlo?, a los expertos; si estamos capacitados o podemos capacitarnos, hagámoslo; pero si no estamos entrenados para intervenir eficientemente, nos queda la canalización oportuna y la implementación de políticas transversales.

Este es el comentario de esta noche. Gracias.


Leopoldo Basurto Hernández.


Rreferencias

Departamento de Salud de los Estados Unidos (2015). Bullying definiton. Recuperado el 26 de noviembre de 2015 de http://www.stopbullying.gov/what-is-bullying/definition/index.html

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